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Una experiencia virreinal.
30 de Diciembre de 2010

Para conocer la historia de México se puede ir a una biblioteca, navegar en Internet, o mejor, hacer un recorrido por el centro del país. Aquí, el viajero encuentra ciudades variadas como Zacatecas, Aguascalientes o San Miguel de Allende con un denominador común: fueron parte de la Independencia y de la Revolución mexicana, vieron caer un imperio y nacer una nación. Todas guardan en sus muros, calles e iglesias las huellas un pasado memorable.

CIUDAD DE MÉXICO
La capital del país, grandiosa desde su fundación hace siete siglos, no deja de sorprender a visitantes e incluso a sus habitantes. Enorme, arbolada y con una riqueza cultural impactante, se trata de una urbe de contrastes en la que cohabitan uno de los mejores climas del mundo y la densidad de población más alta del país. Explorar sus calles es atestiguar las diferentes etnias y tradiciones que han configurado a su población. Por si esto fuera poco cuenta con casi un 40% de zona rural, mayormente boscosa, lo que la convierte en una metrópoli amable y verde. La arquitectura y el arte, además, hacen de Ciudad de México un referente mundial innegable, al contar con 127 museos registrados.

DIA 2
GUANAJUATO
Sin exagerar es posible decir que la ciudad de los túneles es un libro de historia abierto. Para leerla basta sentarse en una banca del Jardín de la Unión y ver pasar a la gente por sus calles con subidas y bajadas y balcones irregulares. Pero si realmente el viajero quiere adentrarse en la historia son obligadas las visitas al Museo de Historia de la Alhóndiga de Granaditas, a la Universidad y al Teatro Juárez, además de recorrer las iglesias y algunas casonas que conservan el esplendor de los siglos XVI, XVII y XVIII, cuando la ciudad era la tercera productora de plata del mundo.

QUERÉTARO
Para conocerla a fondo hay que recorrerla a pie y perderse en las calles y andadores guiados por algunos letreros y mucho instinto. Templos de arte sacro, como Santa Rosa de Viterbo, edificios ciento por ciento barrocos, como el Convento de Santa Clara, o históricos como la Casa de la Corregidora valen la pena el viaje. El centro de Querétaro es limpio, tranquilo y amable, como si viviera en una tarde de verano constante; de la exaltación y la euforia de la Independencia y la Revolución mexicanas queda una orgullosa memoria.

SAN MIGUEL DE ALLENDE
Arte, buena gastronomía e historia conviven en una de las ciudades preferidas de México, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2008. Fue importante por su intervención en la Independencia y por ser testigo del barroco mexicano, mientras que hoy lo es por sus restaurantes y sus mansiones coloniales convertidas en hoteles boutique. Aunque en el Parque Benito Juárez sea normal escuchar lenguas de todo el mundo, la ciudad conserva detalles como los lavaderos públicos, la Parroquia de San Miguel o la Casa de los Condes de la Canal que confirman su pasado glorioso.

DIA 3
AGUASCALIENTES

De lo primero que le hablan a uno antes de conocer la ciudad, es de lo limpia que es o del equipo Necaxa. Sin embargo, basta poner un pie en Aguascalientes para descubrir que la ciudad ofrece mucho más. Como las ferias: en abril la Feria Nacional de San Marcos con sus conciertos, corridas y el Campeonato Nacional del Charro, y en octubre la de las Calaveras. Pero también vale la pena hacer un recorrido que incluya el histórico Teatro Morelos, la Catedral y el Palacio de Gobierno, o sus cuatro barrios tradicionales: El Encino, Guadalupe, La Estación y San Marcos.

SAN JUAN DE LOS LAGOS
Después del Vaticano, la villa es el santuario más visitado por los fieles católicos del mundo. Y en México, después del Tepeyac, el lugar religioso que recibe más gente es San Juan de los Lagos, en los Altos de Jalisco. Claro que el interés recae en la Catedral y Basílica de Nuestra Señora de los Lagos (y en las seis obras que se dice fueron pintadas por Rubens), más que en los 40 mil habitantes del pueblo fundado en 1542. Gracias a los miles de peregrinos que la visitan a diario, hay una variedad bastante grande de hoteles y de restaurantes para elegir.

DIA 4
ZACATECAS

Aunque parezcan irreconciliables, en Zacatecas el arte, las minas y la buena cocina se combinan muy bien. De la época colonial queda intacto el esplendor de los monumentos, su catedral barroca o el Convento de Guadalupe, muchos de los cuales se pueden ver desde el teleférico que atraviesa “La Ciudad Rosa” rodeada por el desierto. Museos únicos en el país como los de Rafael y Pedro Coronel, restaurantes gourmet, edificios coloniales y un cielo sin cables la convierten en una ciudad sofisticada e imperdible a la vez.

DURANGO
La Sierra Madre Occidental y el clima de este estado hacen que la flora y la fauna resulten formidables, donde despuntan los osos, las águilas y las cactáceas. Además cuenta con una diversidad geográfica que permite la práctica de deportes extremos tales como la bicicleta de montaña, el kayak y el rapel. Esto ha permitido además la filmación de muchas películas internacionales. También cuenta con la famosa Zona del Silencio, conocida por sus propiedades magnéticas tan particulares. Es además la cuna de Pancho Villa.

SAN LUIS POTOSÍ
Su nombre viene de una combinación del nombre del rey francés Luis IX y de la ciudad boliviana, con la cual compartía su riqueza minera, especialmente en plata. Hoy, es una ciudad próspera, uno de los centros industriales más importantes del país. Tiene un magnífico centro histórico con edificios ricos en pasado, plazas y museos. No hay que perderse una visita al Museo del Virreinato con su exhibición de arte sacro, al de la Máscara o a uno más contemporáneo, como el Centro de las Artes Centenario.

SAN MIGUEL DE ALLENDE
Para conocerla a fondo hay que recorrerla a pie y perderse en las calles y andadores guiados por algunos letreros y mucho instinto. Templos de arte sacro, como Santa Rosa de Viterbo, edificios ciento por ciento barrocos, como el Convento de Santa Clara, o históricos como la Casa de la Corregidora, valen la pena el viaje. El centro de Querétaro es limpio, tranquilo y amable, como si viviera en una tarde de verano constante; de la exaltación y la euforia de la Independencia y la Revolución mexicanas queda una orgullosa memoria.

DÍA 5
QUERÉTARO

Para conocerla a fondo hay que recorrerla a pie y perderse en las calles y andadores guiados por algunos letreros y mucho instinto. Templos de arte sacro, como Santa Rosa de Viterbo, edificios ciento por ciento barrocos, como el Convento de Santa Clara, o históricos como la Casa de la Corregidora, valen la pena el viaje. El centro de Querétaro es limpio, tranquilo y amable, como si viviera en una tarde de verano constante; de la exaltación y la euforia de la Independencia y la Revolución mexicanas queda una orgullosa memoria.