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Inglaterra
Una escapada a los misterios de Stonehenge
Por Gabriela Macoretta     |  
02 de Mayo de 2017

El majestuoso conjunto de piedra se erige en medio de la verde llanura de Gran Bretaña, exactamente en el condado de Wiltshire, a unos 140 km. de Londres. Es la estructura megalítica más famosa del mundo, aunque poco se sabe sobre quiénes lo erigieron y la función que cumplió.

Quienes visiten Londres por varios días tienen la posibilidad de adentrarse en la verde campiña inglesa para visitar uno de los sitios más enigmáticos del planeta: Stonehenge. Se trata de un imponente conjunto megalítico; un círculo de piedras gigantes situado en el condado de Wiltshire –a aproximadamente 140 km. de Londres y a 15 km. al norte de Salisbury–, que fue proclamado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.

Se dice que la construcción de este monumento comenzó hace 5.000 años y que fue abandonado 1.500 años después. Aunque no se sabe con certeza por qué se edificó ni las razones que llevaron a a su abandono. Se supone que fue utilizado como templo religioso, sitio funerario u observatorio astronómico. De hecho, en el solsticio de verano el sol atraviesa el eje de la construcción, lo que constituye otro de los grandes atractivos del lugar y motivo de peregrinación cada 21 de junio.

Pero de lo que no caben dudas es del esfuerzo enorme que requirió construir esta obra maestra de la ingeniería, que indefectiblemente demandó el trabajo de centenares de personas (probablemente a lo largo de ocho generaciones), dotadas por ese entonces de herramientas rudimentarias.

El conjunto que hoy se observa consta de un círculo interior con seis grandes bloques de piedra rematados por tres colosales dinteles, además de un círculo exterior de varios monolitos con dinteles. Es lo que queda de un monumento que alguna vez ostentó 162 elementos pétreos (sólo siete de los 25 soportes –y dos dinteles– que se mantienen en pie permanecen inalterados; los otros fueron levantados y reparados al menos en una ocasión), y cuya autoría se atribuye a romanos, daneses, sajones, druidas, comunidades agrícolas de Gran Bretaña e, incluso, ¡al mago Merlín!

CONOCER Y DESCUBRIR.

Una visita a Stonehenge permite conocer y entender más acerca de la magnífica construcción y de quienes habitaron estas latitudes hace miles de años.

Además, el sitio cuenta con una buena variedad de servicios y propuestas complementarias al gran atractivo del lugar.

Así, ya sea con un folleto en mano –facilitado en el centro de visitantes– o a través de un mapa interactivo, explorar el territorio de Stonehenge resulta una experiencia memorable.

Lo ideal es comenzar el recorrido por el centro de visitantes, donde se experimenta el tour virtual “Standing in the Stones”: allí, de pie o sentados en el piso, los viajeros ven pasar las estaciones del año (con sus particulares solsticios de invierno y verano entre las rocas) y se hace un viaje a través del tiempo gracias a un increíble audiovisual de 360º.

Fuera del centro de visitantes amerita una visita el área “Neolithic Houses”, donde la propuesta consiste en explorar casas neolíticas para imaginar cómo vivieron los habitantes de estas latitudes hace miles de años. Y también se pueden manipular réplicas de artefactos de esa época.

Luego es un buen momento para tomar el shuttle bus hasta el gran círculo de piedra, o realizar una placentera caminata hasta el conjunto megalítico. El fabuloso espectáculo visual se complementa con una audioguía que brinda detalles sobre el mismo y su entorno.

Hacer un picnic en la grama de Stonehenge y recorrer distintos senderos –aptos para un amplio rango de edades y posibilidades físicas– también puede formar parte del programa. Y, por supuesto, la visita al “Stonehenge Exhibition”, un museo de sitio que permite conocer la historia del lugar a través de una experiencia audiovisual de vanguardia y alrededor de 250 objetos arqueológicos –joyas, cerámica e instrumentos– y tesoros allí descubiertos.

Para concluir el paseo, nada mejor que hacer un stop en la tienda de Stonehenge, donde se pueden adquirir variados souvenirs, prendas de vestir, libros y regalos, todo fabricado en el Reino Unido y de manera exclusiva para este sitio.

Asimismo, en el bar se ofrecen bebidas frías y calientes, helados y cervezas artesanales, bocadillos y platos locales mientras se disfruta de espectaculares vistas.

Y, para aquellos que dispongan de más tiempo, se sugiere complementar la experiencia con otros atractivos relacionados de Wiltshire. A saber, la fortaleza prehistórica Old Sarum y los museos asociados a Stonehenge: el Salisbury Museum y el Wiltshire Museum.

TIPS PARA EL VIAJERO

Cómo moverse: a Stonehenge se puede llegar en auto o transporte público (tren y bus) desde Salisbury. También se ofrecen salidas en tour de un día desde Londres.

Cuándo viajar: se puede visitar durante todo el año, aunque se disfrutará más en épocas de temperaturas no tan bajas (abril a octubre).

Tickets: dado que las entradas se emiten por franja horaria, se recomienda adquirirlas con anticipación para asegurarse el día y horario de conveniencia para la visita. Además, se ofrece un descuento por compra anticipada. Se admite el ingreso hasta dos horas antes del cierre.

Estacionamiento: durante las horas pico se cobra un cargo reembolsable de £ 5.

Horarios: del 16 de octubre al 31 de marzo: todos los días de 9.30 a 17. El 26 de diciembre y el 1º de enero, de 10 a 16. Cerrado el 24 y 25 de diciembre.

Facilidades: wi-fi disponible en el centro de visitantes, cafetería, tienda de souvenirs, y cambiadores, sillas y menúes para niños, entre otros servicios.

Informes: www.english-heritage.org.uk/visit/places/stonehenge.