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Europa low cost
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21 de Septiempre de 2016

Es uno de los continentes que concentra los mayores beneficios para los turistas que deseen conocer los países sin tener que desembolsar mucho dinero. Recorrimos Londres, Roma, Berlín y Madrid, y estos son los secretos que les contamos para no gastar demasiado.

Aprovechamos la oferta de tickets aéreos, buscamos opciones de alojamiento económico y ahora nos queda encontrar la forma de conocer la ciudad sin gastar demasiado. Podríamos poner rumbo a capitales que tienen un nivel de vida más asequible como Sofía (Bulgaria), Bucarest (Rumania), Varsovia (Polonia) y Budapest (Hungría). Pero el gran reto es pasear por ciertas urbes de Europa que se caracterizan por ser de las más caras, como Londres, Roma, Berlín y Madrid.

Aprovechamos la oferta de tickets aéreos, buscamos opciones de alojamiento económico y ahora nos queda encontrar la forma de conocer la ciudad sin gastar demasiado. Podríamos poner rumbo a capitales que tienen un nivel de vida más asequible como Sofía (Bulgaria), Bucarest (Rumania), Varsovia (Polonia) y Budapest (Hungría). Pero el gran reto es pasear por ciertas urbes de Europa que se caracterizan por ser de las más caras, como Londres, Roma, Berlín y Madrid.

Revista Viajando aceptó el desafío y logró disfrutar de una travesía de bajo costo. Así que ahí van algunos consejos prácticos válidos para estos y otros destinos.

-Caminar: aunque suene obvio, una de las mejores maneras de descubrir un lugar es salir a caminar, desandar las calles principales donde se concentran la mayor parte de los sitios de interés y también perderse por arterias secundarias donde seguramente nos llevaremos gratas sorpresas (en cuanto a estilos arquitectónicos, costumbres, gente, restaurantes y tiendas).

-Transporte urbano: las redes de metro, buses y tranvías permiten llegar a la mayoría de los lugares. También hay que considerar los pases que incluyen varios viajes y resultan económicos. Además, muchas ciudades ofrecen la posibilidad de alquilar bicicletas como una opción muy asequible.

-Free tours: son ideales para obtener una primera aproximación de los principales sitios de interés y para comprender más en profundidad la idiosincrasia del lugar. Son paseos gratuitos, con la opción de dejarle al guía una propina. Están en la mayoría de las capitales.

-Tarjetas turísticas: las ciudades más turísticas de Europa brindan la alternativa de comprar una tarjeta turística que suele incluir viajes gratuitos en el transporte público, rebajas en las entradas a los museos y atracciones, mapas de la ciudad, e incluso acceso más simple, evitando las filas.

 

LONDRES.


En busca de los íconos más representativos de la capital inglesa, salimos a caminar por la orilla del río Támesis para conocer de cerca el Millenium Bridge, puente colgante y peatonal, obtener una panorámica de la Catedral de St. Paul y luego pasar a la otra orilla, donde se encuentra Tate Modern, un espacio de arte moderno y contemporáneo, con entrada gratuita, que se distingue por su particular diseño arquitectónico, ya que otrora funcionó como central eléctrica.

Cerca de allí pasaremos por el teatro Shakespeare´s Globe y la Catedral Anglicana Southwark. Para el almuerzo, nada mejor que el Borought Market (abierto de jueves a sábado), que reúne más de 150 puestos y donde existen bocadillos muy económicos.

Por la tarde continuamos la caminata hacia el Tower Bridge, postal característica; y la Torre de Londres, una de las fortalezas más famosas, hoy Patrimonio de la Humanidad, aunque sea para admirarla desde afuera ya que el ingreso tiene un costo de 22 libras.

En otro sector de la ciudad, a media hora de caminata, descubriremos el Big Ben, el Parlamento, la Abadía de Westminster y el London Eye. Todos pueden observarse desde el exterior porque son estructuras imponentes. Pero un dato a tener en cuenta es que es posible ingresar a la abadía de manera gratuita para presenciar la misa de los lunes, martes, jueves y viernes, a las 17; y sábado y domingo, a las 15.

Al término de la visita, el GPS nos lleva al Buckingham Palace donde diariamente se realiza a las 11.30 el cambio de guardia (atención que con la llegada del frío este ritual se hace cada dos días). La jornada puede culminar con un momento de relax en el Hyde Park, el pulmón verde del centro de Londres, coronado por el lago Serpentine. Destaca el Speaker Corner, un espacio reservado para oradores.

Las opciones para los días subsiguientes son los museos, teniendo en cuenta que la mayoría son gratuitos. Entre los más destacados figuran el Museo Británico, con un tesoro invaluable que va desde la prehistoria, destacándose las momias egipcias y las esculturas del Partenón; la Galería Nacional, con pinturas europeas de los siglos XII a XIX; el Museo de Historia Natural o el Museo de la Ciencia.

Dependiendo de cuál se elija, seguimos desandando las arterias barriales y presenciando los shows de los artistas callejeros. Vale mencionar uno en especial: la West Piazza de Covent Garden que concentra verdaderos talentos. Otro sitio interesante es Camden Town, cuando cada domingo se realiza la feria con exhibición de ropa, libros, objetos extravagantes y también comida económica.

Para unir puntos más alejados hay que tener en cuenta que existen los pases en transporte público Visitor Oyster Card válida para autobuses, trenes y metro (www.tfl.gov.uk).

Asimismo, en Londres funciona el Santander Cycles (www.tfl.gov.uk) que se paga 2 libras por el alquiler con derecho a uso durante 24 horas, siendo la primera media hora gratis. Después vale 2 libras por cada 30 minutos de uso.

A su vez existe The London Pass (€ 69), con libre acceso y sin tener que hacer fila a más de 60 atracciones, ofertas en restaurantes, y guía impresa.

Informes: www.visitbritain.com.

 

ROMA.

Por su riqueza histórica que se retrotrae a 3.000 años, Roma es un destino ineludible dentro del derrotero. Hay varios sitios de interés a los que se llega caminando, mientras que los que están más alejados son accesibles con transporte público (bus, tranvía o metro). Para ello existen pases (24 horas a € 7) o la tarjeta Roma Pass (48 horas, € 28) que incluyen, además, entrada gratuita al primer museo elegido, descuentos para otros sitios de interés y eventos, y acceso gratuito a la red de transporte público. Cabe aclarar que los pases también se pueden sacar por más días.

La visita comienza por el símbolo de la ciudad: el Coliseo, que carga tras sus espaldas 2.000 años. Fue concebido como anfiteatro para presentar espectáculos de gladiadores y demostraciones de caza de animales. Para evitar las filas y si el viajero no cuenta con la tarjeta de Roma, lo aconsejable es comprar el ticket online a € 12. También hay otra tarjeta llamada Archeologia Card, que incluye una entrada diaria gratuita a las áreas incluidas en su circuito (€ 27,5).

A pocos pasos del Coliseo (y utilizando la misma entrada) se erigen dos monumentos imperdibles: el Arco de Constantino, erigido en el año 315 en homenaje a Constantino I el Grande; y el Palatino, donde según la leyenda Rómulo mató a su hermano Remo y fundó la ciudad de Roma. También está el Foro Romano, centro comercial, civil y administrativo de la antigua ciudad; y los Foros Imperiales, construidos más tarde.

Por encima de los Foros se yergue majestuosa una de las siete colinas de Roma: el Capitolio, de gran importancia política y religiosa y que aún hoy conserva parte de su poder público, ya que es la sede de la Alcaldía de Roma. Allí también es posible visitar los Museos Capitolinos, los más antiguos del mundo (€ 15). O continuar por Vía del Corso hasta el Panteón, el templo dedicado a todos los dioses.

A poca distancia, en dirección al río Tíber, el visitante encontrará una de las plazas más encantadoras de la Roma Barroca: Navona. Destacan la fuente de los Cuatro Ríos de Bernini, la iglesia de Santa Inés en Agone y el Palacio Pamphilj.

Regresando hacia Vía del Corso el turista descubrirá otros dos lugares famosos en todo el mundo: la Fontana di Trevi y la plaza de España, con su majestuosa escalinata.

Otro imperdible es la Ciudad del Vaticano, con la basílica de San Pedro, la plaza, los Museos Vaticanos (€ 16) y la Capilla Sixtina. Luego de recorrer el área, nos podemos trasladar en transporte público hasta el barrio de Trastevere para un paseo relajado por sus callejuelas, visitando plazas, fuentes y conociendo el espíritu típicamente romano.

Si el viajero desea seguir caminando hay más áreas para descubrir: el barrio Ostiense es una antigua zona industrial con sitios de interés como la Centrale Montemartini, devenida en museo; y la basílica de San Paolo.

Por último, bien vale la pena conocer los espacios verdes, todos ellos engalanados con obras de importantes artistas. La Galería Borghese es uno de ellos, situada en el parque homónimo, donde se pueden admirar esculturas de Caravaggio, Canova, Bernini, etc.

Informes: www.turismoroma.it.

 

BERLÍN.


Como otras ciudades, Berlín tiene la Welcome Card, que incluye tarjeta de transporte y 200 ofertas a diversos sitios de interés de la ciudad, a un costo de € 19,50.

Aquí también hay íconos imperdibles, como la Puerta de Brandenburgo, que en el pasado se constituyó como el eje de separación entre occidente y oriente. Pero después de la caída del Muro de Berlín se convirtió en el símbolo de la unidad. Construida de 1788 a 1791 al estilo de los propileos de la Acrópolis ateniense, ostenta seis columnas dóricas que sostienen un travesaño coronado por la escultura de una cuadriga.

De allí enfilamos hacia el Parlamento para conocer su cúpula de cristal, accesible al público previa reserva, pero en forma gratuita. El edificio, que data de 1894, fue testigo de importantes acontecimientos de la historia alemana que se pueden revivir en una visita.

Para una pausa en el recorrido podemos relajarnos en Tiergarten, pulmón verde de la metrópoli. Hacia el interior nos toparemos con la Columna de la Victoria, monumento de 67 m. construido tras la victoria de Prusia en la guerra germano-danesa de 1864 y que fue ganando altura tras sucesivos triunfos frente Austria y Francia, y finalmente con un cuarto segmento durante el Tercer Reich.

Si viajamos a Berlín necesariamente debemos conocer su muro. Hay varios sitios donde descubrirlo e incluso espacios dedicados a difundir su historia y su presente. Por ejemplo, el Memorial y Centro de Documentación (gratuito).

Para facilitar las cosas, se creó un sector especial en la ciudad, la Isla de los Museos, que concentra justamente algunos interesantes espacios de exhibición: el Museo Antiguo, con su colección de antigüedades prusianas; el Museo Nuevo, que guarda piezas prehistóricas y egipcias; la Antigua Galería Nacional, con obras del clasicismo, el Biedermeier, el impresionismo y los primeros contemporáneos; el Museo de Pérgamo, con el Altar de Zeus y la puerta romana del Mercado de Mileto; y el Museo Bode, de estilo neobarroco, que alberga una extensa colección de esculturas y joyas del Museo de Arte Bizantino. Si la idea es visitar varios, conviene adquirir el Museum Pass (€ 24).

En las inmediaciones encontramos la Catedral de Berlín, con su gran cúpula con vista al barrio de Mitte, y el panteón de la dinastía Hohenzollern, con casi 100 féretros de cuatro siglos.

En el skyline citadino se deja ver la Torre de Televisión de Berlín, que consta de 368 m. de altura. Inaugurada en 1969, se levantó con el objetivo de demostrar la superioridad del modelo socialista. Desde la plataforma panorámica, a más de 200 m. de altura, se puede observar el ajetreo continuo de la ciudad (€ 13).

Luego habrá que recorrer Unter den Linden, la principal arteria citadina, para descubrir otros tesoros, como la Universidad Humboldt o la Ópera Nacional, la Neue Wache o el arsenal.

Y Kurfürstendamm, un bulevar de 3,5 km. de largo que va desde la plaza Breitscheidplatz, con la iglesia Memorial (Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche) en Charlottenburg hasta la Rathenauplatz en Grunewald, donde comienza el barrio residencial de lujo de Berlín Occidental. Alrededor de la Breitscheidplatz se encuentran numerosas boutiques, tiendas y negocios.

En cuanto al transporte, la red BVG reúne tranvía, metro, bus y ferry. El costo de un viaje es de € 1,70 mientras que el pase de un día es de € 7.

Informes: www.visitberlin.de.

 

MADRID.


En la capital de España se puede comprar la Madrid Card, para obtener beneficios en las principales atracciones turísticas y guía impresa. También hay un abono turístico de Madrid para acceder al sistema de transporte (billete de metro, € 1,50; 10 viajes € 12,20 o € 54,60 por 30 días).

En cuanto a los atractivos mencionaremos el Casco Antiguo, que se emplaza entre la Puerta del Sol y el Palacio Real. Los miércoles (en otoño, primavera e invierno) a las 11 se realiza el relevo de la Guardia Real en la Puerta del Príncipe (calle Bailén).

Habrá que caminar por sus calles y descubrir la plaza Mayor, la Ópera y la Catedral de la Almúdena. En el Mercado de San Miguel el viajero puede hacer una parada para saborear unas tapas o pinchos acompañados por una caña.

Si es amante de los museos, entonces debe conocer el Paseo del Arte, compuesto por los museos del Prado (€ 16), Reina Sofía (€ 8 con entrada gratuita lunes de 19 a 21, miércoles y sábado en el mismo horario y domingo de 13 a 19) y Thyssen-Bornemisza (€ 12). Se puede abonar € 28 por los tres espacios. En los alrededores se erigen el Congreso de los Diputados, la iglesia de los Jerónimos y la plaza de Neptuno.

Para descansar después de tanto ajetreo recomendamos relajarse en el Parque del Retiro, espacio verde citadino donde es habitual la actuación de artistas callejeros, en especial los días festivos y fines de semana. Otra alternativa es un paseo por Madrid Río, un sendero que se extiende a ambas orillas del Manzanares.

Si es domingo, vaya a El Rastro, un alegre mercadillo en el que encontrará de todo y para todos. Después de haber bajado por Curtidores y recorrido las callejuelas que la cruzan, puede apreciar la diversidad cultural en los almacenes y restaurantes. Y, claro, perderse por La Latina para conocer otros rincones del Madrid antiguo.

Mientras se descubren los rincones de Madrid, seguramente el viajero se topará con varios monumentos, como la Puerta de Alcalá y la fuente de Cibeles, dos emblemas citadinos.

La Gran Vía también es una arteria que hay que caminarla: desde la calle Alcalá hasta la plaza España, para descubrir el pulso de la capital española en sus cines, teatros y tiendas. Incluso el viajero descubrirá el edificio Metrópolis, el Madrid-París, el Telefónica y el Palacio de la Prensa.

En cuanto a los barrios, Chueca es uno de los imperdibles: conserva una atmósfera creativa que le otorgan las tiendas de diseño y una movida nocturna que se concentra en los bares de la zona. Malasaña es otro de los sitios que hay que visitar por su ambiente animado y alternativo.

En la zona más moderna de la urbe se encuentra el Estadio Santiago Bernabéu. A través de un recorrido guiado puede ver los vestuarios de los jugadores del Real Madrid, el campo de fútbol, la tribuna y la zona VIP. Luego seguiremos para contemplar las nuevas Cuatro Torres, unos rascacielos imponentes.

Informes: www.turismomadrid.es.