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Encantadora tierra de lagos y castillos
Por Leonardo Larini     |  
14 de Abril de 2015

Con fisonomías naturales de una gran belleza y admirables conjuntos arquitectónicos, el país báltico propone una oferta turística que combina ciudades históricas, parques nacionales, pueblitos de ensueño y hasta destinos de playa. Por Leonardo Larini redaccion4@ladevi.com Fotos: centros de Información Turística de Vilna, Trakai y Kaunas.

Recientemente incorporada a la Eurozona, aunque forma parte de la Unión Europea desde 2004, Lituania –junto con Estonia y Letonia– conforma los Países Bálticos y es un destino cada vez más elegido por aquellos viajeros que ya conocen la Europa clásica y buscan otros atractivos para seguir descubriendo el Viejo Continente.

En ese sentido, cuenta con una variada oferta turística en su territorio, donde hay 2.833 lagos, siendo el más importante el Druksiai, situado en el noroeste del país –cerca de la ciudad de Visaginas– y con una extensión de 45 km².

Pero lo ideal es iniciar el recorrido en la capital del país, Vilna, ubicada al sudeste, en el empalme de los ríos Vilnia y Neris. Esta hermosa y sobria ciudad se emplaza a 315 km. del mar Báltico y cuenta con un centro histórico –pleno de calles adoquinadas, casas, palacios y templos, además de la iglesia gótica de Santa Ana– que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.

La arteria principal, Gedimino, es el punto de partida ideal para conocer sus principales atractivos, como por ejemplo la plaza de la Catedral, centro neurálgico de la urbe. El templo, de fachada neoclásica, data de 1777. Aquí se encuentran también la antigua Universidad y la iglesia de San Juan, construida en 1659. En cuanto a la Torre de Gediminas, se trata en realidad de lo único que quedó del Castillo Real, que está siendo restaurado desde hace un tiempo.

Hacia uno de los extremos de la Catedral se extiende el parque Kalnu, del cual se desprende una calle que conduce a la iglesia de San Pedro y San Pablo, de un impactante interior barroco. Hacia el oeste están el edificio del Parlamento, la Academia de Música y la galería Vilnius, donde se exhibe una colección de cuadros y esculturas lituanas del siglo XIX.

Otro sitio cultural interesante es el Museo Nacional de Arte de Lituania y, volviendo a la Universidad, cabe detallar que se compone de trece edificios de estilo gótico, renacentista, barroco y clásico, incluyendo en su conjunto a la iglesia de San Juan y el campanario. La extraordinaria puerta de bronce de la biblioteca conmemora la edición del primer libro lituano en 1510.

Asimismo, en la parte alta del centro histórico hay numerosas tiendas de lino y ámbar, cafés, restaurantes y hoteles. También son admirables el soberbio Teatro Nacional y el Teatro de la Ópera.

Un área muy pintoresca es el distrito este de la ciudad, conocido como la República de Uzupis, un romántico barrio de artistas y artesanos al que se llega atravesando un pequeño puente sobre el Vilnia.

 

TESOROS ARQUITECTONICOS.

A sólo 28 km. al oeste de Vilna se encuentra Trakai, un pequeño pueblo rodeado de lagos –Lukos, Totoriškių, Galvės, Akmenos y Gilušio– al que generalmente se lo visita en una excursión de medio día.

El centro urbano, de apenas 5 mil habitantes, y los bosques y lagos de sus alrededores forman el Parque Histórico Nacional de Trakai, el único de Europa bajo esa denominación.

La gran atracción de Trakai es su Castillo, una bellísima construcción de ladrillo rojo emplazada sobre una pequeña isla, al que se llega a través de un puente levadizo.

Erigido en el siglo XIV por el gran duque Gediminas, se convirtió en sede de la monarquía lituana de entonces, mientras que en la actualidad alberga en su interior al Museo de Historia de la Ciudad. Está a sólo 2 km. del centro de Trakai y se puede llegar a través de caminos donde abundan las casas de madera de vivos colores que adornan el paisaje de manera muy particular.

Por su parte, Kaunas –con 400 mil habitantes, y situada en la confluencia de dos importantes ríos, el Niemen y el Neris– es la segunda ciudad más grande de Lituania.

Famosa por su casco antiguo, también cuenta con un magnífico castillo de ladrillo edificado en el siglo XIV como fortaleza ante los ataques de los cruzados. Asimismo, es muy distinguido el edificio del Ayuntamiento, conocido como “el cisne blanco”, debido a la elegancia de su fisonomía, en cuyo sótano funciona un museo de cerámicas.

El centro de la ciudad está dividido en dos zonas: la Ciudad Nueva (Naujamiestis) y la Ciudad Vieja (Senamiestis), que pueden ser tranquilamente recorridas a pie.

A través de la caminata podrá conocerse la Catedral, que era el único templo de estilo gótico de Lituania, pero tras numerosas reconstrucciones ha adquirido un aspecto entre barroco y renacentista que le hizo perder el encanto original. Sí es gótico el edificio de la Casa Perkunas o Casa de los Truenos, donde funcionó el primer teatro de la ciudad y que actualmente pertenece a una escuela jesuita; al igual que la hermosa iglesia de Vytautas, construida con ladrillos.

Otros bellísimos edificios del siglo XVI pueden observarse en la peatonal Vilnius y en los alrededores de la Avenida de la Libertad, que une las dos partes de la urbe. Entre ellos figuran la iglesia de San Miguel Arcángel, de estilo neo-bizantino; el monasterio Pazaislis, y la Casa del Presidente. Por el lado de los atractivos, vale la pena conocer –por la noche– la muy particular estatua “El sembrador de estrellas”, el Jardín del Museo de la Guerra, el Museo Nacional de Arte Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, el Jardín Botánico de Kaunas y el Funicular de Alexander, que llega a Aleksotas Hill, desde donde se obtienen magníficas panorámicas de la ciudad.

El circuito urbano bien puede incluir otras dos importantes ciudades: Siauliai, a 214 km. de Vilna, donde se encuentra el curioso santuario denominado La Colina de las Cruces; y Panevėžys, a 135 km. de la capital, de gran tradición cultural y, sobre todo, teatral.

PARQUES, NATURALEZA Y PLAYAS.

A 100 km. al norte de Vilna está ubicado el Parque Nacional Aukštaitija, uno de los cinco parques nacionales de Lituania (los restantes son el del istmo de Curlandia, el de Samogitia, el de Trakai, y el de Dzūkija). El itinerario para visitarlo se inicia en la localidad de Ignalina y continúa por frondosos bosques y pequeños pueblos con casas de madera.

El parque es famoso por su diversidad biológica, que incluye 64 especies de plantas, 48 de aves y 8 de hongos. Además, hay 126 lagos, muchos de ellos interconectados por arroyos y riachuelos en los que los turistas que lo deseen pueden alquilar kayaks. Durante el trayecto es posible ascender a varias colinas –desde las cuales se obtienen deslumbrantes panorámicas de algunos de los lagos– y visitar pintorescos pueblitos con casas e iglesias de madera.

Siguiendo en el contexto de la naturaleza, el Parque Regional del Delta del Nemunas –formado por 14 reservas en la desembocadura del río Niemen (“Nemunas” en lituano) en el mar Báltico– constituye una inmejorable alternativa para el ecoturismo y la pesca deportiva.

Sobre la costa lituana se destaca a la vez el istmo de Curlandia, una estrecha duna arenosa que separa el mar Báltico de la laguna de Curlandia. Esta zona forma parte del Parque Nacional de Kursiu Nerija (istmo de Curlandia), que ha sido declarado Patrimonio Común de la Humanidad por la Unesco.

En las cercanías se encuentra Nida, pequeña localidad balnearia cuya infraestructura turística está en pleno desarrollo. Se caracteriza por sus hermosas y coloridas casas de madera, un típico puerto pesquero y playas de fina arena.

Pero la ciudad balnearia más importante del país es Palanga, centro turístico de mayor actividad durante el verano. Cuenta con 18 km. de playas y entre sus atractivos figura el Palacio Tiskevicius, que alberga al famoso Museo del Ámbar, con 25 mil piezas de esta piedra preciosa.

El palacio se encuentra en el centro del magnífico Parque Botánico local, donde hay 500 especies de árboles y arbustos, además de encantadores y sobrios jardines.

Por último, y a modo de despedida, cabe mencionar el muelle de Palanga, de 470 m. de longitud, un verdadero paseo marítimo que es el lugar favorito de los turistas para encontrarse, pasear y contemplar, desde la punta, todos los nuevos e inesperados paisajes descubiertos en Lituania.

Datos útiles

- Cómo llegar: existen vuelos diarios desde Madrid y Barcelona que llegan en cuatro horas. El aeropuerto está ubicado a 5 km. de Vilna y recibe operaciones de Wizz Air, Airbaltic, Brussels Airlines, LOT, Austrian Airlines, Lufthansa, Czech Airlines y Finnair, entre otras compañías.

- Dónde alojarse: la oferta hotelera incluye establecimientos de lujo y también alternativas económicas. En todos los destinos hay opciones de bed & breakfast.

- Clima: en verano, la temperatura oscila de 17º C a 30º C, siendo el promedio los 25º C. Junio, julio y agosto son los meses ideales para viajar. En cuanto al invierno, generalmente es crudo, con un promedio de 4º C de temperatura.

Informes: www.lietuva.lt/en/tourism.