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Puerto Rico: Un verdadero tesoro del Caribe
Por Redacción Ladevi   |  
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Quienes visitan Puerto Rico encuentran encantos tanto en su capital, San Juan, como en el resto de la isla, la cual ofrece una amplia variedad de lugares para conocer y realizar actividades.

 Con excelentes restaurantes, tiendas, hoteles y paradores -ya sea frente a la playa o en las montañas- el viejo San Juan, designado por las Naciones Unidas como Patrimonio de la Humanidad, es una ciudad amurallada construida hace 500 años, con calles adoquinadas, una arquitectura colonial fascinante, museos, galerías de arte y el bullicio de la vida moderna.
Desde teatros hasta clubes nocturnos, Puerto Rico ofrece actividades para cada noche de la semana; los viajeros pueden asistir a un espectáculo en el Centro de Bellas Artes o en el Teatro Tapia, uno de los más antiguos del hemisferio occidental. Más tarde, se puede ir a uno de los clubes de San Juan y disfrutar de la música en vivo hasta altas horas de la madrugada. También se puede optar por un bar con un ambiente más tranquilo, con jazz en vivo y vistas de la bahía de San Juan.
De día, con las visitas guiadas se recorren iglesias de los siglos XVI y XVII, residencias restauradas e impresionantes fortificaciones con imponentes vistas de la ciudad y el océano.
Las tiendas y los cafés ofrecen un agradable espacio de descanso durante el recorrido a pie. Y en el interior de la isla yacen pueblos coloniales, restaurantes junto al mar, bellas playas e impresionantes vistas de las montañas.

Maravilloso destino.
Puerto Rico es la más oriental de las cuatro Antillas Mayores. Está bañada por el océano Atlántico en el norte, y el mar Caribe en el sur. Cuenta con un archipiélago con cayos e islas más pequeñas; tres de las principales son Vieques y Culebra, al este, y Mona, una isla despoblada, al oeste.
La isla es mágica. Sus atractivos van de playas cubiertas de palmas en las cuatro costas, escarpadas montañas y ligeros montes hasta zonas de sequía semidesérticas.
Puerto Rico ostenta 20 reservas forestales designadas y seis propuestas. Las más destacadas son el Bosque Nacional del Caribe -cerca de San Juan-, más conocida como El Yunque, la cual -con 11 mil ha.- constituye el único bosque tropical bajo el Servicio Forestal de Estados Unidos.
La reserva forestal de Guajataca tiene 40 km. de caminos en la zona cárstica, mientras que el bosque estatal de Guánica es un bosque seco que posee el mayor número de especies de aves en la isla. Hay también tres bahías bioluminiscentes: en el área conocida como La Pargüera en la costa suroeste, otra cerca de la costa de Vieques, y otra localizada en el área noreste, en el municipio de Fajardo.
Por su parte, la geografía subacuática de Puerto Rico ofrece la misma variedad que se encuentra sobre el nivel del mar. Los corales prístinos, cavernas y cuevas, cayos cubiertos de mangle, paredes de más de 40 m. y una visibilidad que sobrepasa los 30 m. atraen a los aficionados del buceo y el esnórquel, convirtiendo a la isla en su destino favorito.

El Viejo San Juan.
Siglos antes de ser declarado Zona Histórica Nacional, en 1949, el Viejo San Juan era ya un extraordinario museo al aire libre. Estructuras arquitectónicas de los siglos XVI y XVII, cuidadosamente preservadas y restauradas, adornan prácticamente cada esquina de la ciudad amurallada.
Junto a su significado histórico y la agradable impresión que brinda desde cualquier ángulo, el Viejo San Juan cuenta con una gran variedad de museos que ofrecen un panorama abarcador de la arquitectura, historia, política y otros aspectos de su fascinante cultura.
Una de estas maravillosas estructuras que debe estar incluida en cualquier recorrido por la ciudad es el castillo San Felipe del Morro. Se remonta a la construcción de las primeras defensas en el área de El Morro, en 1539, con un pequeño fortín ubicado a la entrada de la bahía de San Juan. A través de los siglos se hicieron restauraciones y ampliaciones hasta hacer del Castillo la imponente estructura que es hoy. Ha sido declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, y forma parte del Sitio Histórico Nacional de San Juan del Servicio Nacional de Parques del Departamento de Interior de Estados Unidos.
En uso continuo desde 1544, la fortaleza es la mansión ejecutiva más antigua de América, también conocida como el Palacio de Santa Catalina. Hoy la residencia oficial del gobernador de Puerto Rico y pueden realizarse excursiones guiadas en inglés y español, cada media hora.
Otro imperdible, Casa Blanca, tiene su origen en un solar cedido al explorador Juan Ponce de León por la Corona Española, quien fabricó una residencia en 1521.
Con muchos cambios y renovaciones, Casa Blanca es la residencia más antigua entre los 800 edificios coloniales españoles de la Zona Histórica Nacional del Viejo San Juan. Actualmente alberga dos museos: en la primera planta, el Museo de Casa Blanca, que ilustra el estilo de vida de una familia prominente de San Juan en los siglos XVI al XVIII; y en la segunda planta, el Museo Etnohistórico del Indio Taíno, con piezas arqueológicas, maquetas e información antropológica relativa al mundo indígena precolombino de la isla. Por el momento permanece cerrada al público.
Por otra parte, El Museo de las Américas es un ambicioso proyecto que ofrece una visión panorámica del desarrollo de la cultura del Nuevo Mundo. Ocupa el segundo piso del histórico Cuartel de Ballajá.
Otro recomendado en este recorrido histórico es el Museo del Indio, el cual recrea la civilización Taína precolombina de Puerto Rico, con piezas de la colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña y verdaderos tesoros del Smithsonian Institute. Alberga representaciones de las cuatro generaciones indígenas que vivieron en la isla: Arcaica, Igneri, Pre-taína y Taína.
El edificio La Princesa era la antigua cárcel, construida en 1837, y hoy es la sede de la Compañía de Turismo de Puerto Rico. Desde 1990 cuenta con una colección permanente de arte contemporáneo puertorriqueño, que consta de 135 obras de destacados artistas, entre ellos Lorenzo Omar, Francisco Rodón, Jaime Suárez, Antonio Martorell y Arnaldo Roche.
También resultan de especial interés los “calabozos chinos”, que son tres calabozos abiertos al público mantenidos en su estado original.

Un placer de la isla.
La riqueza de los conocimientos culinarios que poseen los puertorriqueños permite al visitante disfrutar tanto de la herencia de los sabores isleños tradicionales, como de las nuevas tendencias gastronómicas internacionales.
De hecho, los turistas descubren en Puerto Rico una amplia variedad de restaurantes que sirven tanto comida tradicional como internacional. El resultado es una deliciosa variedad gastronómica capaz de satisfacer los paladares más exigentes, lo que posibilita disfrutar tanto de la tradicional lengua estofada con mofongo (plátano frito con chicharrón de cerdo) y una cerveza fría, como de un froie-gras en salsa de frutas tropicales.
La cocina puertorriqueña actual nace de la fusión de la española, africana y taína. Estas influencias han contribuido de forma determinante, tomando una personalidad que se caracteriza, además, por la amplia variedad de ingredientes y productos nativos utilizados.
Por su parte, la cocina criolla tiene su origen en los taínos, quienes cultivaban gran variedad de raíces, de las cuales la más notables son la yuca, el maíz, la batata y la yautía.
La población africana también colaboró en el desarrollo gastronómico a través del uso del coco que, hoy por hoy, es un alimento básico y muy popular en Puerto Rico.
Todos los ingredientes y estilos fueron evolucionando y combinándose de generación en generación, haciendo posible que la gastronomía sea hoy un tesoro más de la isla.

Aventuras en la naturaleza.
Escalar hasta la cima de Punta Cerro -la cumbre más alta de Puerto Rico-, nadar a la luz de la luna en la bahía fluorescente de Vieques o bucear en cayo Diablo -entre peces, anguilas, mantarrayas y pulpos coloridos- hacen de este país un paraíso para el ecoturismo.
Una de las experiencias memorables y únicas de la isla es nadar en sus bahías bioluminiscentes, hábitat de colonias de organismos microscópicos llamados dinoflagelados, que irradian una luz brillante y producen un efecto de iluminación asombrosa.
Dos de las bahías más espectaculares donde se puede experimentar este fenómeno son Vieques, al noreste, y La Parguera, al sur.
Puerto Rico es también conocido como el secreto marítimo mejor guardado del Caribe, por sus excelentes opciones de buceo y esnórquel.
En la costa suroeste, desde el pueblo de La Parguera hasta la ciudad de Ponce, se encuentran los sitios de buceo más extraordinarios, incluyendo Black Wall, conocido por su insólito coral negro, y Hai Lite, afamado por su variada y singular población de entidades marinas.
En la costa oeste se encuentra isla Mona, también conocida como los Galápagos del Caribe, donde habitan iguanas, tortugas, delfines, entre otras especies.
En la isla de Gilligan los visitantes pueden disfrutar de playas cristalinas, libres de multitudes. También es un lugar ideal para practicar esnórquel entre canales de manglares.
Por su parte, la Reserva Natural de Culebra ofrece una experiencia totalmente incomparable: sus 1.400 ha. -en las que pueden apreciarse colonias de aves y otras especies de la vida salvaje- constituyen un sitio ideal para los ecologistas. Isla Culebra también es recomendable por sus bellas playas y pintorescos paisajes. 
Asimismo, el Parque Río Camuy es uno de los tres únicos lugares en el mundo donde se encuentra un sistema de cuevas masivo de 51 m. de alto y 123 m. de profundidad, y el único con un río subterráneo que atraviesa sus 10 mil ha.
Los visitantes pueden recorrer la cueva a través de su exuberante vegetación, y admirar la petrografía de los indios taínos.
Para los expertos en rapel también existe la posibilidad de organizar visitas especiales a las áreas menos exploradas de la cueva.
Por otra parte, Puerto Rico cuenta con varias reservas naturales, a las que sus visitantes pueden asistir y practicar deportes extremos. El Yunque, por ejemplo, es un excelente lugar para escalar, ya que sus cascadas y 26 especies de animales lo hacen único en la región.
La reserva del bosque de Guánica promete una aventura segura; alberga más de 600 especies de flora y fauna, algunas en peligro de extinción. Designada como Biósfera de la Naturaleza por las Naciones Unidas, esta reserva es perfecta para escalar, andar en bicicleta y nadar.
Por otra parte, quienes visiten el bosque Toro Negro -localizado al norte de Ponce-, podrán escalar el pico Doña Juana, disfrutar de la reserva ecológica y visitar el lago Guineo.
Además, los turistas podrán zambullirse en las aguas termales naturales o nadar en la gran alberca del centro recreativo de Doña Juana. También podrán dar un paseo hacia las cascadas de 70 m. de altura (vale señalar que todos los caminos en Toro Negro son rústicos y resbaladizos, por lo que es necesario llevar un equipo adecuado).
El bosque Guajataca, al noroeste de la isla (cerca de Arecibo), ofrece la oportunidad de recorrer el ecosistema subtropical que, por no ser tan concurrido, asegura una memorable experiencia.
Finalmente, a 20 minutos de San Juan se encuentra el bosque de piñones, un paraíso de manglares y pinos, en el cual -a través de un pasaje natural- se accede a un mirador desde donde pueden admirarse las playas, la ciudad de San Juan, las bahías bioluminiscentes, las dunas y la selva.

Playas para todos.
Puerto Rico ofrece una amplia variedad de costas. Las hay de arena blanca, con vegetación, desiertas, bulliciosas, con manglares o palmeras, para descansar o para realizar deportes.
En la ciudad de San Juan está Isla Verde, una playa de categoría mundial con refrescantes y cristalinas aguas del Atlántico, las que atraen a visitantes y habitantes de la isla.
En el norte se encuentra Fajardo, con algunas de las más bonitas playas de la isla. Todos los años, la blanca y fina arena de Seven Seas se llena de aficionados del esnórquel, ya que su fondo está lleno de peces tropicales y arrecifes de coral.
Luquillo es una de las más extensas del sistema público de playas del archipiélago de Puerto Rico. A pocos minutos del bosque tropical El Yunque, ostenta algo especial que seduce a los visitantes, además de sus kioscos de comida criolla y piña colada, llenos de música y color.
Una de las ventajas radica en que aún no es visitada masivamente, razón por la que sus costas casi vírgenes sorprenden a los turistas con sus maravillosos paisajes. Así, Boquerón es la primera parada de esta zona llena de maravillas naturales.
En el municipio de Cabo Rojo se encuentran El Combate, Buyé y Joyuda, todas de una espectacular belleza y repletas de restaurantes que ofrecen platos típicos.
Hacia el oeste, en el pueblo pesquero de La Parguera, existe uno de los pocos sitios en los que se puede disfrutar de las playas de los islotes de manglares donde muchos puertorriqueños tienen casas-barco para el verano.
Por su parte, Caña Gorda, la playa privada de Guánica, es la favorita entre las familias locales que buscan tranquilidad y belleza de sus aguas.
La isla tiene mucho para ofrecer: naturaleza, cultura, tiendas, gastronomía de primer nivel, historia, buena infraestructura y facilidades para la práctica de deportes. Si a eso se le suma la simpatía y amabilidad de su gente y, sobre todo, el tesoro de esta pequeña gran isla: sus playas, que la convierten en un destino único, en el que los visitantes encuentran todo aquello que buscan.
Por todo lo mencionado, Puerto Rico una maravillosa opción.

Tips del Viajero
Reseña histórica:
antes de la llegada de Cristóbal Colón a la isla (durante su segundo viaje al Nuevo Mundo, en 1493) Boriquén, tal como se la llamó inicialmente, estuvo habitada por varios grupos indígenas, entre ellos los taínos. Recibió el nombre de San Juan (su santo patrón es San Juan Bautista) antes de que se popularizara su nombre actual, Puerto Rico.
Juan Ponce de León, a quien se recuerda por su búsqueda de la fuente de la juventud, se convirtió en el primer gobernador de la isla en 1508. Tras la guerra hispanoamericana, en 1898, Puerto Rico pasó a manos de Estados Unidos. Los puertorriqueños obtuvieron la ciudadanía americana en 1917.
Festivales: cada pueblo de la isla honra a su santo patrón. Las festividades tienen orígenes católicos, pero combinan tradiciones  africanas y españolas. Las fiestas se llevan a cabo en la plaza del pueblo, donde se realizan procesiones, juegos, comidas típicas, música y bailes de hasta 10 días. Asimismo, se ofrecen otras fiestas folclóricas a través del año en muchos pueblos de la isla, que celebran la cosecha del café, exhibiciones de flores, concursos de música y muestras artesanales, entre otros.

Tips del Viajero
Clima:
la temperatura promedio es de 22º C en invierno y 30º C en verano, con una placentera brisa todo el año. La temperatura en las montañas suele ser 10º C más baja. El promedio de humedad es del 55% durante el día y 80% por la noche.
Cómo llegar: entre las aerolíneas principales que ofrecen vuelos a Puerto Rico se encuentran American Airlines, Continental, Delta y United Airlines, las cuales vuelan desde y hacia las principales ciudades de Estados Unidos. También vuelan Copa y LAN, con conexiones.
Otra opción es hacerlo por barco desde Estados Unidos.
Idioma: español e inglés.
Requisitos de ingreso: los mismos que se exigen para visitar Estados Unidos (VISA).
Moneda y tarjetas de crédito: la moneda oficial es el dólar. Se aceptan las principales tarjetas de crédito: Visa, MasterCard, American Express y Diner’s Club.
Transporte: taxis, autobuses y autos para alquiler. El Programa de Taxis Turísticos ha establecido tarifas entre los principales puntos de interés de San Juan, aunque también pueden ser pagadas por hora.
Arriendo de autos: San Juan cuenta con varias agencias de alquiler de automóviles, muchas con oficinas en el Aeropuerto o en Isla Verde, a pocos kilómetros de allí. Para alquilar un automóvil se debe ser mayor de 25 años, contar con alguna de las principales tarjetas de crédito y una licencia vigente para Estados Unidos o internacional.
Emergencias: dispone del sistema de emergencias 911 en el área de San Juan (policía, bomberos o atención médica). La comunidad médica de la isla cumple con los mismos estándares que se requieren en Estados Unidos.